La fuerza de un trazo

Cuando las balas comenzaron a llenar de sangre mis calles, y nos empezaron a faltar nuestros hermanos, nuestras paredes comenzaron a gritar (justo aquí comienza el poder de una idea, es justo aquí donde el poder creativo se fragua como una roca y nos empodera, es justo en medio de las tormentas donde los caminos se allanan para nosotros.) tomamos un LÁPIZ y lo hicimos un arma.

Ver a Rosario y Beto cruzar miradas entre ellos es equivalente a ver dos aves volando violentamente y a la vez ir una tras de otra danzando en medio del poder creativo, es su voz plasmada en las paredes de ladrillos y adobe la que produce gráficos tan poderosos, es esa mirada la que hace que sientas tus lágrimas salirse sin permiso de tus pupilas cuando entiendes el msj profundo de resistencia. Ellos son el corazón de Lapiztola (colectivo oaxaqueño que se especializa en serigrafía).

Beto & Rosario

Un trazo en palabras de Vasili Kandinski es un punto en movimiento, este punto no es cuantificable, ni medible por si solo, requiere de la voluntad de la existencia misma del ser humano para poder crear un gráfico y entonces si, poder cuantificarlo. El punto en movimiento le da vida a la línea y está a su vez se convierte en un trazo. Por conclusión concreta, el punto existe pese a la falta de herramientas para poder comprobar su existencia material, ese hecho de manera irrefutable es también el principio de la espiritualidad, cuyas herramientas parecieran que no son las apropiadas para demostrar su existencia.

“Saldrás de cualquier lugar, en cualquier parte, a recibirme y abrazarme, y recuperaré en ese abrazo, todos los soles que me han robado”

Puede atravesarte con su mirada, saber tus mentiras y mantener la calma, ella convirtió al proceso creativo del rallar en una libreta, en una plataforma poderosa aceptada por miles, toma la idea, la plasma en su libreta, la manda a ilustrator la construye, la desarma, toma mezcal, la reconstruye y entonces el arte aparece. El clamor por los que ya no están se materializa y entonces, la tinta toma su brutal fuerza. Ella es Rosario.

Sabes que a primera instancia, no serás su mejor conversación, que te hará falta contexto, libros, sueños, lagrimas, que te harán falta kilómetros recorridos para poder conectar con sus ideales, para poder disfrutar del desayuno temprano, para entender por que querrá llevarte hasta la puerta de tu casa, no es sino hasta el momento donde lo vez a los ojos y te dice “no se por que lo hago, pero es necesario” y entonces entiendes todo. Sabes que el poder del clamor nostálgico con el que vive día a día lo traduce en negros, aves, rojos, patrones y texturas, sabes que en su sangre conviven los aromas del verso, la tinta y la resistencia. El es Beto.

Es el silencio de la existencia lo que hace que nuestras ideas lleguen lejos.

No existe mejor manera para comprobar la existencia de lo intangible que llevando a la voluntad del crear como testigo mismo. Rosa & Beto encontraron una voz dentro del grafito de un lápiz, lo tomaron, lo convirtieron en arma y no han parado después de tantos años, no se detienen, siguen creando, siguen llenando las calles de inspiración para cada alma que se cruce con sus grandes formatos, es su poder lleno de contexto lo que le da fuerza a sus trazos y como sacado del fondo del océano ellos dejan una huella a donde quiera que su tinta se seque.

Vivir Oaxaca es vivirlos a ellos, en sus calles, en sus pensamientos, en su inconfundible formato, vivirlos a ellos es vivir la sangre de nuestro país herido.
Gracias por que ustedes representan a nuestros miles de #YaBasta.