La distancia (deTodos).

Cuento con las manos la distancia que entre todos tenemos, como si fuese una fábula extraña y multicolor de todos aquellos que queremos y los tenemos lejos.

Suele ser que lo recorrido no nos acerca y tampoco nos aleja, solo nos mantiene.

Como un sonido en una nota tocada por los pianos del destino.

Suelo creer que la distancia es en gran medida la culpable, si bien para conocernos, como para engañarnos, o quizá para matarnos. De ahí que el flujo de las imágenes que respiramos en nuestro mundo digital nos gobiernen, sean las que dicten que tanto reiremos o nos ofendamos.

Sabemos que la distancia rige por mucho, todo aquello que amamos, los lugares, los sabores, los sonidos, las sonrisas y por supuesto, los ojos, esos ojos a quienes le sonreímos.

Esta distancia es de todos a quienes he amado y amaré, es de por si, un universo sutilmente imperceptible a nuestra era digital y ello nos está destruyendo.

Es por ello que el pacto existe, desde el inicio llegó como solución al futuro, donde inevitablemente nos perderíamos por ser otros, nosotros, pero otros.

Es el pacto que atrae luz del pasado para enseñarnos que nuestro futuro tiene solución al atacar la distancia que nos ha llenado.

Como una muy pequeña luz que el camino ilumina entre dos puntos lejanos, así será la distancia.