Toto o el afán de ser pequeño.

Hace exactamente 48 meses que toto se hizo presente en mi camino, me hablo muy formalmente y no le creí ni una sola palabra de lo que dijo,  hablaba sobre lo importante que era su trabajo como director de una extraña y compleja compañía de teatro, sus metas, objetivos, pero sobre todo, de la enorme experiencia que el decía tener.
NO le creí nada.

 

 

Pasaron las semanas,  y constantemente veía ensayar a un grupo de gente que me resultaban muy raros, raros en emociones, en temperamento, en sus personalidades, no comprendía el como se abrazaban y cuando terminaban de ensayar siempre venía acompañado un “rito” en latín muy mediocre que sinceramente nadie se lo tomaba muy enserio.

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Toto dejo de intentar convencerme de que su equipo valía la pena, y entonces sucede esta cosa mágica de verlos en acción, no podía creer que ese grupo de personas estaban dando tan tremendo discurso sobre el viaje de la muerte, inmediatamente arme mi canon y sin dudar hice un registro bastante hermoso de aquel día.

Ese día me dio una gran lección.
Toto era todo menos pequeño.
La proyección personal VS su proyección como actor son sumamente distintas y eso me asombra, al día de hoy me asombra mucho.
Su humildad en el escenario me deja claro que cuando tu trabajo es grande y tienes la madurez suficiente, es el resultado el que grita para poner atención y no las acciones o palabras que el autor puedan decir.

totoF/9 1/50 ISO 100 Canon 5DsR 24mm Tilt&Shift