VEN, vamos por una foto.

Tiene algunos meses que vengo a este restaurante donde literal vivo una aventura cada vez, aveces todos son los mejores amigos, en otras no sabes a quien saludar, tanto que su camotiza comienza o ya se encuentran muy dentro del rush, para cualquier situación mejor me hago a un lado, algo que tiene este lugar es que parece que uno de los requisitos a cumplir es tener tinta en la piel, estar muy loco, y no saber lo que significa la falta de energía, a todos ellos, los etiqueté mentalmente como los piratas más desquiciados de la ciudad, formaron una familia verdaderamente productiva para hacer platillos sin igual, sabores asombrosos y las texturas que generan son cada día más intensas, a la vez  complejas, tan peculiares composiciones tienen como resultado en el laboratorio de ese barco.

A mi me toca retratar el alma de cada uno, saber quienes son, de donde vienen, que aman y más odian, sí, soy su fotógrafo, y tengo un gran confidente en toda esta producción, Anfora.

Mi trabajo fue tomar fotos de estos 4 platos de una colección muy bella, colores que te invitan a sentirte dentro del oxido granjero, entre tractores y botas mojadas.
Para esta foto el pirata tatuado delante de mi poso literalmente 2min, mi espacio de trabajo era una silla (donde mi mochila vomitaba su contenido) y una mesa de 50x50cm, tengo mi flash calibrado a una distancia 35mm 1/32, mi cámara con un 50mm, eso es todo. sin rebotador, sin preproducción, sin una super comida, nada de eso, nos remitimos a lo real.

Nuestro tazón lo llenamos de un vegetal que sinceramente no recuerdo el nombre, lo que si recuerdo es que este vegetal es primo de las papas y en realidad su sabor es muy dulce, tiene un color rojizo muy bello.

¡Apilamos los platos y wow!

Teníamos una composición digna de ser creada en Sotero (esta cocina de oficio a la que yo llamo barco pirata.)

instagramsoteroanforaene2017
Setings F4.5 1/160  ISO 250
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